marzo 20, 2008

...Alma Afin...

Mucho más de lo que yo esperaba,
Mucho más de lo que yo pedí.
Esa misma tarde me perdí…
Mientras esos ojos contemplaba.

La sonrisa cálida y osada,
Esos dulces labios ante mí,
Sin un titubeo yo cedí…
¿Cómo habría de huir a tal morada?

Cuando ya el ocaso marchitaba,
Cuando ya debía verle partir,
Compartía la dicha que sentí.
Su profundo abrazo no callaba.

Pensamientos suyos en mi almohada,
Confesiones a la tarde gris.
Ese día en que le conocí
Había osado usted robarme alma.

Día y noche yo me recordaba
Esa bella tarde en el jardín.
Sombras han estado siempre aquí
Y fieles suspiros que delatan.

Y hoy aún me abraza la nostalgia,
Estas noches ya no tienen fin.
Algún día he de verle junto a mí,
No veré tristeza sola en casa.
Si quizá esta vida no me alcanza
En otro momento vendrá a mí,
Pues a mi letargo un alma afín
Logró devolverle la esperanza.

...A Ella...

No le negarìa
el santo sacramento
justo en el momento
en que me lo pida.

Yo le doy la vida,
cada fiel silencio,
cada tènue aliento...
Yo le adorarìa.

Si ella fuese mìa
nunca yo le dejo
siendo aquel reflejo
de quien le amarìa.

A ella que me mira
le prometo el tiempo
cuanto yo le pienso
y le entregarìa
cada noche tibia
un suspiro atento
que se lleve el viento
toda alegorìa.

Y aunque yo le escriba
y le lleve dentro
todo cuanto siento
serà una mentira
porque es algo incierto;
ella es pensamiento,
y esto, mi agonìa...