Mucho más de lo que yo esperaba,
Mucho más de lo que yo pedí.
Esa misma tarde me perdí…
Mientras esos ojos contemplaba.
La sonrisa cálida y osada,
Esos dulces labios ante mí,
Sin un titubeo yo cedí…
¿Cómo habría de huir a tal morada?
Cuando ya el ocaso marchitaba,
Cuando ya debía verle partir,
Compartía la dicha que sentí.
Su profundo abrazo no callaba.
Pensamientos suyos en mi almohada,
Confesiones a la tarde gris.
Ese día en que le conocí
Había osado usted robarme alma.
Día y noche yo me recordaba
Esa bella tarde en el jardín.
Sombras han estado siempre aquí
Y fieles suspiros que delatan.
Y hoy aún me abraza la nostalgia,
Estas noches ya no tienen fin.
Algún día he de verle junto a mí,
No veré tristeza sola en casa.
Si quizá esta vida no me alcanza
En otro momento vendrá a mí,
Pues a mi letargo un alma afín
Logró devolverle la esperanza.
marzo 20, 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
Publicar un comentario