Hay 7 pretextos y una razón para no despertarte al marcharme.
[La primera]
No quiero ser convencido de volver. Siempre cedo.
(Lo sabes y aprovechas; aún te amo)
[Segunda]
Tu chantaje. Demasiado largo.
(Tendré prisa por salir y no querré escucharte más)
[Tercera]
El desayuno. No quiero cocinar.
(¡Eres tan egoísta que me pedirías “un último favor”!)
[Cuarta]
El perro. No compré ayer la comida.
(De algo más me libraré. La responsabilidad debió ser de ambos)
[Quinta]
Hará frío. Y no querré que te resfríes.
(Lo sabes, aún me importas)
[Sexta]
Mi llanto. No querré me mires así.
(Porque quiero que me recuerdes con la sonrisa de ayer)
[Séptima]
No querré moverte. Luces hermoso durmiendo.
(Te llevaré en mi mente así, tan sereno, tranquilo y feliz)
Y la razón es que no podré decirte adiós.
No podré contener llanto, no soportaré el dolor.
Partiré donde el olvido yace junto a aquel fervor
Que tuviste un día al hombre que entregó su corazón.
Porque me sentía amado, porque fuiste la ilusión
Que mantuve siempre viva, pero en ti ya marchitó.
Aunque muera yo por dentro decidido está; me voy.
Lo hago a solas, sin tu beso. Sin el eco de tu voz.
Sólo cual bello silencio tras tu infiel respiración.
Y no volveré a este lecho si la llama se apagó.
Me despido en la memoria, dulces sueños, dulce amor.
noviembre 11, 2008
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1 comentario:
Cualquier parecido con la realidad, es mera coincidencia... jajaja. Pero que tino el tuyo eh!!!
Pero se agradece porderse ver en el reflejo ajeno y consentir el pensamiento y conciencia de nuestra sublime condición... sencillamente humana. un saludo.
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